top of page

SALTA AL VACÍO 
 

"Loco, se va a matar"
 

"¿qué necesidad tiene? Así está bien"
 

"¿por qué anda buscándole males al cuerpo?"

 

Las voces a tu alrededor no paran, son como disparos contra un prófugo. 

 

Pero, cada cierto tiempo se nos hace insoportable ser quienes somos: ver nuestra imagen en el espejo, escuchar nuestra voz, aburrirnos con nuestras estupideces. Y la única idea posible es saltar al vacío. 

​

Un suicidio simbólico. Puede empezar con cortar tu cabello, con un tatuaje, con un viaje. Luego renuncias a tu empleo, terminas tu relación y te vas de la casa. 

​

Es tan fuerte la envidia de aquellos que siempre fueron incapaces de saltar, que gritarán con fuerza para que no lo hagas, hablarán mal de ti y te mirarán atentamente esperando que te vuelvas mierda al caer. 

 

Y así pase, así no encuentres una cama cómoda que amortigüe tu caída, el golpe no te matará. Y te levantarás más real, más humano, más tú. 

 

Por supuesto, el vacío en el estómago estará allí, y dudarás mil veces antes de saltar. Sentirás pánico y un instante después de saltar querrás volver. Pero ya no es posible, ése que eras acaba de morir. 

​

Si alguna vez lo has hecho, eres de los míos, de los que vivimos de ritual en ritual, suicidándonos y renaciendo una y otra vez; ansiosos, inestables, inconformes, caóticos, volcánicos. 

 

Poco nos importa morir a diario. Pero seríamos incapaces de vivir la rutina, de quejarnos y no hacer nada, de ser idiotas útiles por miedo a la desaprobación de otros idiotas útiles. 

​

Nunca tendremos zona de confort, nunca estaremos satisfechos, tal vez vivamos solos, pensativos y un poco amargados.

 

Así somos. 

 

Pero sentimos la música en el pecho cada vez que vibra, la brisa en cada poro; llenamos nuestros pulmones de aire nuevo cada día, besamos con los ojos cerrados, follamos con pasión y reímos a carcajadas hasta llorar, hasta que nos duele el estómago, hasta quedarnos sin aire. 

​

Así que respira profundo y salta, una y otra vez, hasta que te acostumbres al vacío en el pecho.

Salta y grita, llora, corre, baila, viaja, bebe, escribe y vuelve a empezar, hasta que la muerte te pida cuentas. 

​

Entonces llegarás lleno de cicatrices, cojo, con una costilla rota, y con una sonrisa retadora le dirás: "estoy listo, sorpréndeme".

  • LinkedIn Social Icon
  • icono-gmail
  • YouTube Social  Icon
bottom of page