
Edson David
Rodríguez Uribe
Hiperverso multihamsterial
Cada vez siento de forma más intensa la idea de que somos hámsters corriendo en múltiples ruedas que apuntan en direcciones diferentes.
Y en todas hacemos grandes esfuerzos, pero no avanzamos jamás.
Solo corremos y corremos
Con premios inmediatos como comida, algo de dinero o la posibilidad de cansarnos haciendo algo diferente siempre que nunca paremos de correr.
Somos parte de un hiperverso multihamsterial en el que cada uno de nosotros es muchos.
Dentro de un mismo cuerpo, cada uno de todos los que somos se monta en su ruedita y corre: en una por conocimiento y un diploma universitario, en otra por un salario y éxito profesional, en otra por conexiones y plenitud social, en otra por una buena salud y una apariencia que nos guste… y corremos y corremos.
No podemos parar jamás
En ninguna de todas las ruedas
Una vez más, el tiempo, la tiempa, le tiempe… nos observa y se ríe.
Nos tiene cronómetros en cada rueda.
Un timer que te dice “lo siento, se te acabó el tiempo, ya no puedes ser futbolista profesional, estás muy viejo. Vas a abandonar esa rueda y a concentrarte en producir dinero”.
“Sigue así, ya casi obtienes tu ascenso, corre más. Cuidado, te vas a quedar sin hijos, párale bolas”.
“Te pensionaste, felicitaciones, ya no tienes que correr más en la rueda del trabajo. Tristemente el dinero de la pensión no te alcanza para vivir”.
Un hiperverso multihamsterial que fluye sobre líneas de tiempo simultáneas pero independientes: “muy viejo para ser bailarín pero lo suficientemente joven para ser un poeta maldito, eso sí, necesitas unos cuantos vicios y traumas”.
Y si no fuera lo suficientemente retador y absurdo, a veces nos suben a dos hámster a una sola rueda y corremos juntos por la familia o por el trabajo. Y ojalá no invirtamos el mismo esfuerzo o no logremos sincronizarnos para mover la rueda, terminaremos discutiendo y buscando nuevas ruedas.
Y lo normal es que no coincidamos con muchos hámsters en nuestra forma de correr. O que lo hagamos por periodos cortos. Y al sinsentido de correr por correr, se suma la carga de correr con otros, por otros, buscando o huyendo de otros.
Tal vez no quiero ser un hámster
Tal vez estoy mamado de correr detrás de nada
Solo esperando el día en el que me digan: “se te acabó el tiempo, espero que lo hayas disfrutado, es hora de morirte”.
Y en esos pocos segundos en los que todos mis yo-hámsters corredores vuelvan a ser uno solo.
Y toquen tierra firme
Justo antes de dejar de respirar
Pensar: ¿Por qué no me bajé antes?