top of page

Hoy me siento feliz

Hoy pienso en los estados emocionales que mueven mi vida.

 

Busco algunos de manera incansable, incluso contra mi voluntad, y otros me persiguen con la misma vehemencia.

 

Busco la tranquilidad cada día: me encanta vivir en paz, sin problemas, sin angustias, dormir tranquilo, no tener miedo ni ansiedad, no preocuparme mucho.

 

En la última etapa de mi vida, la tranquilidad se ha asomado por ratos, pero no se ha quedado conmigo a largo plazo. Aunque tengo la impresión de que ahora llegó para quedarse.

 

Sí, me siento tranquilo y procuraré mantener el control de mi vida para que la tranquilidad se quede un buen tiempo.

 

Si pensamos la tranquilidad como un punto de equilibrio, la balanza se inclina hacia la felicidad o hacia la tristeza, hacia el placer o hacia el dolor.

 

Y me encantaría que fuera tan simple como eso, pero a veces me siento feliz por unas cosas y triste por otras al mismo tiempo; a veces disfruto de placeres temporales mientras el dolor reina en mi mente.

 

Y no son los únicos estados emocionales que me visitan, también tengo momentos de incertidumbre, de ansiedad, de miedo, de excitación… todos aportándole un poco de condimento a esta salsa.

 

Seguramente a todos nos pasa igual, vivimos una vida condimentada. Y buscamos la combinación perfecta para tener una vida tranquila pero emocionante. A mí no me gusta el drama, pero conozco adictos y adictas a ese picante.

 

Yo busco el placer y la felicidad. Y me encantaría encontrarlos juntos.

 

El placer es fácil de encontrar. Ya no lo busco con la misma insistencia que antes. Era un dopaminodependiente y necesitaba un poco de excitación cada día.

 

Ya me he calmado, pero todavía me mueve con mucha fuerza.

 

La felicidad es mucho más variada: justo ahora pienso en los momentos que me llenan de felicidad. Se siente como dar un salto de la tranquilidad a la felicidad, con una pizca de placer y cero miedo (tal vez un poco de miedo de arruinarlo o de que se acabe antes de tiempo). Esa combinación me genera una plenitud en la que quisiera vivir siempre.

 

Mi felicidad segura son mis padres. Esos viejos maravillosos me dan tanta paz y tanto amor que, cuando estoy a su lado, se me olvida el mundo y duermo tranquilo.

 

Su abrazo, sus chistes malos y sus infinitas muestras de amor me llenan el corazón todos los días. Así ha sido por más de cuatro décadas, soy un privilegiado.

 

Jugar fútbol es una fuente de felicidad ilimitada. Cuando llegué a NYC, supe que no podía jugar fútbol de competencia como en Bogotá y me sentí frustrado.

 

Ahora juego un fútbol recreativo, mixto, con muchas risas y sin agresividad. Es totalmente diferente al fútbol en el que me crie, sin embargo, también lo disfruto.

 

Esto es importantísimo: yo creía que mi felicidad estaba en competir y ganar, pero no es así. Mi felicidad está en jugar.

 

Me preparo desde el día anterior, como bien, duermo bien, limpio mi ropa y mis zapatos, llego temprano y soy feliz desde mucho antes de que la pelota empiece a rodar.

 

Tengo otras fuentes de felicidad: bailar salsa, compartir con mi familia, viajar… todas ellas con su condimento.

 

Aún así, al nivel de felicidad que me da compartir con mis padres y jugar fútbol, solo estás tú.

 

No salgas corriendo, esto no es una carta de amor.

 

Tengo todo claro: ya entendí quién soy para ti, ya sé cómo me ves y cómo no, ya dejé de sobrepensar.

 

Quiero que seas parte de mi vida, toda la vida, ojalá.

 

Me llena de felicidad saber que voy a compartir un café contigo, aunque sean cinco minutos. Me emociona recibir un mensaje tuyo y sonrío cuando me propones algún plan. Cuando planeamos vernos, ése es mi plan del día, el resto de cosas se deben ajustar a eso.

 

Yo tengo en mente un par de planes que quiero hacer contigo en este verano, además de la boda, quiero una tarde de cine en casa o en un hotel (con chocolatito, ojalá) y quiero ir a flotar. Sí, a flotar (en un rato te mando la información).

 

Sé cómo funciona nuestra amistad.

 

Sé cuáles son los límites.

 

Sé qué te espanta.

 

Así que no propondré nada más en estos tres meses, aunque sabes bien que podría inventarme un plan diario para compartir contigo y sería feliz.

 

Estoy disponible para acompañarte a hacer todo lo que quieras.

 

Estoy de acuerdo en que tengamos gestos de cariño no sexual.

 

Por supuesto, me excita y me emociona la idea de disfrutar de nuestra sexualidad, pero voy a dejar que tú des el paso si estás convencida.

 

Me da pavor malinterpretar algún gesto de cariño, terminar follando y que después desparezcas de mi vida pensando que me aproveché de la situación.

 

Prefiero quedarme con las ganas aunque me mate a pajazos al llegar a casa (o en algún baño público). En lugar de arriesgarme a perder tu presencia en mi vida por arrecho.

 

Cuenta conmigo para cualquier cosa que quieras hacer: cerámica, la cabaña Alpina, alquilar un niño o un perro, subir un cerro, ir a bailar o a pasar un fin de semana en algún pueblito cerca.

 

Por primera vez, la vida nos permite compartir en igualdad de condiciones, con todo claro y sin expectativas. No lo voy a desaprovechar.

 

Hoy me siento feliz

 

Y voy a cuidar esta sensación de plenitud como cuido a mis padres, con mi vida.

 

P.D. y no te preocupes de que yo me pueda enamorar de ti. Enamorado estoy hace rato, solo que antes no tenía claro qué esperar de nuestra relación y eso me hacía mucho daño, ya lo sé bien: somos amigos.

 

Así que haz lo que te nazca hacer, nada más ni nada menos. Yo estaré feliz de compartir contigo todo lo que esté escrito para nosotros.

  • LinkedIn Social Icon
  • icono-gmail
  • YouTube Social  Icon
bottom of page