
Edson David
AAA
Academia de Aprendizaje Analfabeta
La escritura nos da la eternidad, pero la oralidad nos da el presente. Estar en capacidad de interactuar oralmente con una persona es una experiencia humana tan evidente como única y muy poco probable. En el mundo hay poco más de ocho mil millones de personas y se hablan poco más de siete mil lenguas. Es decir que comunicarnos es una tarea difícil si pensamos que entre español e inglés, apenas alcanzamos un 25% de la población mundial.
Y más triste se hace si pensamos que el grado de profundidad en las conversaciones aumenta en la medida en que la lengua del otro está más cerca de tu registro nativo geolocalizado. Para mí ha sido dificilísimo integrarme en el mundo angloparlante, luego de más de veinte años por la ruta de la alfabetización y la especificidad fonética.
Todavía hago esfuerzos para comprenderlos cuando me hablan y siento que empujo una vaca laderarriba cada vez que quiero elaborar una idea compleja. Y si eso no fuera poco, todavía tenemos la eternidad de variaciones dialectales que pueden llegar a ser incomprensible al oído.
Siento que di la vuelta larga: no sé inglés, así que voy a leer y escribir en una lengua que no sé. Y eso tiene sonidos, pero yo no fui directo al sonido, sino que me toca leer unas letras con ese sonido. Y a mí, la grafía vegetable nunca me sonó vichtebol ni vegeteibol ni veyétablo. Entonces no uso la palabra, aunque sé que existe porque la escritura no me encaja nunca con el sonido.
Llevo hablando de esto por más de veinte años, aprendiendo y enseñando lenguas. Y siempre que me preguntan por las lenguas que hablo, me salgo por la tangente diciendo: bien bien, ni español. Porque al hablar, todo el tiempo estoy vigilante de mi pronunciación, la construcción en pasado, el verbo auxiliar, la coarticulación del sonido oclusivo que se fricativiza… y a veces pensaba lo que decía, a nivel semántico, para no quedar como un macaco.
Con el italiano, todo fue muy diferente: gramática fácil, fonética fácil y mucha gente pa echar chisme. Aprendí a producirlo como un locutor de radio lukese y siempre disfruté la reacción de los italianos al escucharme:
Hai vissuto tanto tempo nel sud, vero?
Certo, a 35 minuti di Bogotá al sud, si chiama Soacha.
Come mai, non hai vissuto in Italia?
Nemmeno la conozco, soltanto nei libri e nei film.
Triunfo de la alfabetización sobre la producción de la lengua. Ahora, hablen despacio porque tengo oído de herrero. Pero, yo recuerdo haber tenido muchísima facilidad para hablar inglés cuando era niño, en el colegio sobresalía porque me comunicaba muy bien.
Luego llegaron las reglas, la escritura y me compliqué. Y me pasa con francés justo ahora que hablo y comprendo cada vez mejor, pero escribo terrible y es una carga cognitiva, qué pereza estar verificando cada vez que aparece burdié y fucó en la conversación. Y me vino a la mente la idea de la construcción de sentido desde el español hacia el sonido de la otra lengua sin pasar por la escritura en esa lengua. Como si fuera la lengua de señas que uno imita un movimiento y ese movimiento significa buenos días.
Y uno aprende desde el español hacia la materialidad de la otra lengua (sonido o movimiento) pero no pasa por la escritura y lo más irónico es que estoy escribiendo esta idea:
Perro: /dog/
Agua: /warer/watha/
Quiero ser un hablante analfabete que relaciona el sentido y la escritura en español con el sonido en la otra lengua. Nunca lee, nunca escribe.
Saludos
Hola, cómo estás: /ey watsap / jauyuduin / jaus ebrithin goin /
Y es una ironía escribir su transcripción, pero es la única forma que conozco de representar el sonido. Pero es lo que hacen los estudiantes siempre que los obligamos a leer y a escribir. Triple trabajo y doble problema. Porque cuánta gente fuera del mundo académico acostumbra leer y escribir a diario.
Tal vez es más fácil si primero imitamos sonidos que tienen sentido en español. Fragmentos de cine de 15 segundos, conversaciones con subtítulos en español hasta saber exactamente qué dicen. Y, luego, empezamos a imitar todos los sonidos presentes. Puro oído, si entiende bien y si no también, pero imite el sonido. Reprodúzcalo, con las vibraciones y las fricciones.
Olvídese si en la escritura eso es una d que suena como una r o una l que no suena. Sumercé sólo imite el sonido de algo que ya sabe qué significa en español. Y, después de poder imitar los sonidos tal cómo son, sin la interferencia de la escritura, piense en: ahh, puedo decir amana dúet aunque al escribirlo tenga ges por todo lado.
Reproduzca todos los sonidos sin importar que le suenen raro o chistoso, identifique donde carraspean, dónde vibra la vocal o cuando el sonido sale por la nariz. Imite, sobe todo, el patrón de entonación, cuando una sílaba va más dura o más larga. Si cantan como los italianos, cante. Si escupen como los franceses, escupa. Si carraspean como los muiscas, carraspié.
Y asígnele un significado en español a todos los sonidos y ruidos. Algo así:
Escucha en inglés y lee subtítulos en español hasta entender. (fragmentos cortos)
Luego imite los sonidos con todos sus detalles. No importa que se escuche raro y se vea tonto.
Imite hasta que pueda replicar la escena. No importa que no sepa cómo se escribe.
Apréndase la escena, así como se aprende los sonidos de una canción, imitando.
Y cuando los sonidos estén instalados en su cerebro, quite los subtítulos a ver si puede seguir entendiendo y reproduciendo.
Practique hasta que pueda dramatizar la escena y parezca un nativo, sabiendo qué significa en español pero sin tener mucha idea de cómo se escribe en inglés, y no importa. Tranqui, no se sienta mal, la mayoría del mundo es analfabeta y se comunican perfectamente.
Para finalizar, de cada diálogo de 15 segundos (o canción) apréndase una palabra o una expresión que pueda usar en una conversación: un saludo, una despedida, una pregunta, una muletilla, algo para su repertorio personal.
Y ya, ponga a prueba ese saludo con nativos, así tal cual como le sonaba al personaje de la película. Vuélvalo parte de su vida. Y cuando ya se sepa el diálogo o la canción, busque otro otra.
Me animo a dar un número. Cuando se haya aprendido cien palabras o frases útiles en esa lengua, luego de hacer todo el proceso de escuchar con sentido e imitar hasta aprenderse la escena, ya podrá tener una conversación más o menos buena con alguien.
Y en ese punto, creo yo, el sonido de la voz del otro no va a ser tan extraño. Busque películas lindas, diversas, diálogos profundos, complejos, que utilicen estructuras elaboradas e ideas interesantes.
Si uno se aprende todos los diálogos de una película, así sea por imitación y relación con la escritura del español, pues va a entender la película completa. Y pensaría que eso puede tomar toda la vida, pero dudo que dure más de seis meses, porque no se está oyendo, se está escuchando e imitando. Lo que nos interesa no es el sentido en español, ese es el puente entre el sonido en inglés y la reacción de mi interlocutor.
Nuestros objetivos son: imitar sonidos y aprender palabras o expresiones.
Por puro experimento, quiero hacer esa tarea, justo ahora que tengo mucho tiempo. Porque prefiero ser un hablante analfabete que puedo expresar todas mis ideas con naturalidad, a ritmo de nativo, que ser un mudo alfabetizado incapaz de saludar.
No sé si con ruso o con árabe, pero voy a empezar suave. Y cuando pueda tener una conversación y los sonidos me suenen naturales y sin esfuerzo todo, me alfabetizo, si quiero y puedo. Y si no, puedo me quedo siendo un hablante oyente proficiente de una lengua que no leo ni escribo, porque si me dan a elegir entre esas habilidades, prefiero la oralidad.
Veamos cuántos estudiantes proficientes en inglés o en francés se quedan a la alfabetización. Igual, no podremos evadirla completamente porque existen las redes sociales, los comentarios escritos con cualquier ortografía y la infinidad de imput que tenemos a disposición.
Costo en dinero, cero. Costo en tiempo, disciplina y paciencia, un montón. Y puede que nunca logre hablar y entender coreano fluido, pero lo intentaré. No ahora, tristemente, pero voy a darme a la tarea de ser hablante analfabete de algunas lenguas, a ver si después de poder comunicarme con la gente en mi día a día, termino aprendiendo a leer y me encuentro con el conocimiento en su idioma original.